Por Pablo Nudenberg

 

Se consagró en su rol con la Selección en China y va por más en Tokio tras una muy buena campaña en Trieste. Un trabajador silencioso, con un aporte significativo para el conjunto. Lo analiza Silvio Santander.

En el último Mundial, Marcos Delía fue la pieza que completó el rompecabezas. Dentro de un plantel dotado de talento perimetral, con buenos defensores en primera línea, el interno nacido en Saladillo (Buenos Aires) suplió a la perfección las necesidades de un equipo escaso de altura, cuyo juego interno dependía casi exclusivamente de Luis Scola. Sus cortinas con y sin balón, caídas a la pintura y contención cerca del aro fueron determinantes para que el conjunto de Sergio Hernández encuentre fluidez, soltura y solidez en defensa.

El ex Boca y Obras en la Liga Nacional lideró a la Argentina en tapones durante aquel subcampeonato mundial logrado en China, con 1.1 bloqueo. Pese a no ser un pivote de gran altura (2m07), se estableció como el ancla del equipo dentro de un sistema defensivo que exigía intensidad, movilidad y energía. De hecho, Marcos jugó un papel fundamental en los juegos ante Serbia y Francia en cuartos y semis, respectivamente, en los que El Alma logró controlar a dos de los mejores internos del mundo, como Nikola Jokic y Rudy Gobert.

“Su IQ, su inteligencia, le permite comprender todo lo que tiene que ver con un circuito defensivo, con correr los sets. Es un jugador realmente útil para nuestro equipo. Es un hombre grande que corre bien la cancha y juega bien la espera de descarga de sus compañeros y está siempre atento”, desarrolló Silvio Santander, miembro del cuerpo técnico de Hernández en la Selección, al ser consultado por Prensa CAB.

Luego de aquella consagratoria actuación en China, donde también sumó 7.0 puntos y 4.6 rebotes por juego, Delía se mudó a Italia para seguir su carrera en la Lega, tras tres temporadas en España. En su última temporada, jugando para Trieste, mostró un notable desarrollo técnico en sus fundamentos ofensivos, que lo llevaron a promediar 10.4 puntos (su mejor marca desde que emigró a Europa) además de 5.5 rebotes (2.1 de ellos en ataque) y 1.6 asistencias, su máxima de temporada en el viejo continente.

“Marcos tuvo un año excelente. De hecho, renovó para la próxima temporada. Eso habla de su consolidación en el equipo y el lugar que se ha ganado, con protagonismo ofensivo, y sobre todo con un trabajo invisible que hace e hizo siempre”, señaló el asistente de Oveja. "Sin dudas que me siento un mejor jugador que hace dos años", aceptó el de Saladillo cuando se analizó comparativamente con el Mundial de China.

¿Qué podemos esperar de él en Tokio? “Entiendo que Marcos siempre le dio cosas silenciosas a la Selección y esperamos que en este torneo vuelva a hacer un aporte sustancial para el trabajo colectivo. Desde la parte defensiva soluciona el ajuste de sus compañeros y la toma de rebotes. En ataque hace su trabajo en lo que son continuidades y sus movimientos”, respondió Santander.

Delía va a cumplir diez años defendiendo la bandera argentina, con 13 torneos al hombro que incluyen los últimos Juegos Olímpicos disputados en Río en 2016. Durante varios momentos de la última década su rol fue criticado, incluso disminuido. Sin embargo, hoy su rol es indiscutible. En 2019 se estableció como un engranaje más dentro del mecanismo que da dinámica a la Selección y fue esencial para superar a los poderosos rivales que El Alma tuvo en frente. En este nuevo desafío, Marcos volverá a poner toda su inteligencia, compromiso y envergadura al servicio del equipo.

Fuente: Sitio CAB

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