San Lorenzo volvió a ser claramente derrotado a Nivel Internacional y aparecen los interrogantes sobre el nivel y calidad cuando salimos afuera. ¿Que hay que cambiar para competir mejor? ¿Que estamos haciendo mal en nuestras Ligas? ¿Hay mucha competencia y poco desarrollo? Un análisis que va mucho más allá de la caída del ciclón en Europa.

Se terminó rápidamente la ilusión de San Lorenzo respecto de sus intenciones de ganar la Copa Intercontinental. Si nos retrotraemos a la temporada anterior, le sucedió exactamente lo mismo, donde no solo perdió la semifinal y sino que su rival (en ese caso AEK y ahora Virtus Bologna) lo dominó en diferentes facetas.

Es decir, el equipo que domina casi en su totalidad en la Liga Nacional los últimos años, bicampeón en la Liga de la Américas, le cuesta competir a Nivel Internacional y siempre quedó lejos de una final. La pregunta inicial que se viene a la cabeza es ¿Que queda para el resto?

San Lorenzo jugó ambos torneos con diferentes elencos. Salvo algunas excepciones como Aguirre, Tucker, Mata, Vildoza y Fjellerup el resto de su plantilla es nuevo. Otro tipo de extranjeros y Nacionales además de su entrenador, más allá de la experiencia en sus espaldas para Néstor García. El equipo con diferentes jugadores esa vez y ahora volvió a tener problemas de ejecución, velocidad en ambos costados, no pudo contener a un rival fuerte en ofensiva y que supo como dañar dentro y fuera de la llave.

Salvo Tucker el resto prácticamente no mostró su calidad individual. Vildoza y Fjellerup los más adaptables al clima Internacional en su juego por las características que traen consigo desde lo físico y técnico (no por nada jugarán la ventana de febrero). ¿Y el resto? Seguimos con problemas de Nacionales mayores que no pueden competir como uno pensaría que lo harían. Mata, Piñero, Gonzalez y hasta Aguirre, todos figuras de nuestra Liga, jugadores claves con versatilidad y ofensivamente determinantes.

Todo eso dentro de la Liga Nacional. En la Champions League ya comienzan a verse los problemas por la velocidad de juego, los distintos tipos de defensa y ejecución que predican otros elencos y que en realidad predica el nuevo basquet en general. ¿Es todo culpa de San Lorenzo? Obviamente que no, de hecho San Lorenzo logró que el basquet Argentino esté presente dos años consecutivos en semejante definición. El tema es aún más profundo y complejo.

Volvemos a la pregunta del principio ¿Que queda para el resto? Porque si a San Lorenzo le va mal y apenas puede competir con elencos de esa envergadura, imaginamos que, por lo tanto, el resto no podrá hacerlo o lo hará mínimamente. Entonces… ¿Que estamos haciendo mal? ¿Estamos equivocando el camino de competición o mejor dicho de formación para luego competir como se debería?

Hoy el basquet cambió de una manera sorprendente evolucionando en diferentes aspectos de juego, desde lo físico y técnico. Cada cambio es difícil de generar y más cuando la forma de jugar es la misma por tanto tiempo. La Liga sigue un camino en su juego que rinde adentro pero no afuera, donde lo táctico sigue yendo por encima de lo técnico ¿Eso no nos está perjudicando en su totalidad individual y colectivamente?

Vayamos al ejemplo más claro y concreto como el Mundial del 2019. Argentina con un elenco prácticamente de jugadores con experiencia en Europa y NBA (en el caso más contundente de Scola) debió hacer un esfuerzo monumental por competir y estar a la altura de rivales del calibre de Serbia y Francia para llegar a la final. Un nivel de agresividad monumental en defensa, de juego, ejecución, rapidez mental y de básquet para sacar ventajas. Lógicamente eso no se consigue de un día para el otro, pero lo hicieron con su llegada a Europa y su protagonismo allí en la mayoría de los casos.

¿Por que no copiar esa idea para comenzar a desarrollarla? La Liga no es Europa ni tiene su economía (en estos estaremos todos de acuerdo) pero tenemos los entrenadores capaces y jugadores para de a poco consolidar otra imagen y forma. Un ejemplo claro es Bahía Basket como el equipo diferente en ese aspecto. Más allá de sus victorias y derrotas o lo mal que le va de visitante, su estilo hoy por hoy es prácticamente único y generó sorpresa a la vez.

Proyectos de calidad en cancha con muchos minutos, formar más allá de ganar o perder y hacer crecer jugadores que en su futuro puedan tener chances de selección y proyección internacional. El tiro externo como respuesta, versatilidad, rotación amplia, juego fluido (puede salir o no) pero lo mantienen pase lo que pase. Hoy pocos elencos de la Liga y sumando otras Ligas como la Argentina y el Federal tienen poco espacio para sus menores.

¿No cumple ese rol la Liga de Desarrollo? En dicho torneo han aparecido muchos interesantes proyectos para realzar la Liga Nacional pero pocos han llegado. Giordano, Marcos, De Felippo, Bolmaro y toda la última camada campeona de Bahía. Quimsa prestó a todos sus campeones y aparecieron muchos extranjeros también por el hecho de no tener formados cantidad de chicos para suplantar esas plazas.

También los mejores se van del país (Caffaro, Farabello, Bolmaro, Fernandez) y hay mucho material para utilizar de las camadas que se avecinan. Algunos siguen jugando con 22/23 años la LDD (¿Y si mejor los dejamos volar con esa edad y jueguen otro torneo más acorde para ellos?) y otros terminan en la Liga Argentina o directamente al Federal para buscar su lugar en el basquet, algunos con éxito, otros no.

Es decir mantenemos la competición por sobre la formación. Equipos en la Liga Argentina o el Torneo Federal que se preparan directamente para salir campeones (Obviamente es legar y loable según las expectativas de cada uno) y otros con presupuestos diferentes intentan apostar a sus menores o jugadores entre 23 y 28 años. Presupuestos muy distantes y caminos aún más distintos en cada Liga.

Hoy la estadística marca que hay 1061 jugadores en el Federal de los cuales juegan un promedio de 26 minutos los que tienen entre 30 y 39 años. Hay 472 chicos menores de 20 años que no pasan los 10 minutos de promedio. En la Liga Argentina de a poco se genera un cambio con Agustín Perez Tapia en la base de Centro Español o Valentín Costa en Rivadavia (ambos de 20 años) pero ejemplos escasos.

Hoy se perdieron camadas de calidad por no entrenarlas o mejorarlas como pedían. Los buenos mayores siguen siendo los mismos pero continúan en deuda a Nivel Internacional por razones lógicas y ya presentadas. Habrá que emplearnos a fondo para elevar la vara de formación, seguir avanzando en su desarrollo como hasta ahora y equilibrarla con la de ganar dejando de tener esa opción como prioridad.

¿La falta de infraestructura afecta? Sin dudas es uno de los pilares faltantes. Apostar a menos extranjeros y más centros de entrenamientos puede ser una opción, pero para eso debe dejar de competirse fuerte (en caso de algunos elencos) y poner énfasis en esa desarrollo. Nada fácil para el que quiere ganar y apuesta casi en su totalidad a ese discurso. Tampoco jubilar jugadores pero buscar otras alternativas de la cantera o reclutamiento para de a poco sustituirlos y no hacerlos eternos en sus plantillas.

Hay elencos muy poderosos que aspiran como sea a estar en los primeros planos y hoy a desbancar a San Lorenzo simplemente. El problema es que se dejan de lado jugadores de enorme despliegue que podrían dar una mano y tienen sus minutos o participación. Los extranjeros que llegan, internos la mayoría, son anotadores o reboteros y fuertes pero sin velocidad o agilidad como vemos afuera. No por nada Calfani y Anthony fueron determinantes para San Lorenzo y hoy los extraña horrores.

Tratemos de sincerarnos y ver que queremos y sobre todo como lo queremos. Tener como espejo a esta versión de la Selección Argentina puede ser el caballito de batalla para formar, mejorar, pulir nuestras joyas y competir a nivel top. Todos quieren ganar pero no se puede en todos lados de la misma forma ni con los mismos jugadores.

No culpen a San Lorenzo, veamos un poco más en profundo y encontremos una vuelta de rosca para no seguir perdiendo el tiempo. No nos confundamos ni engañemos con el supuesto buen nivel individual en casa y cuando salimos todo se nubla. Mejoremos que material sobra y de eso debemos aferrarnos.

José Fiebig

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